Un buen negocio

Enrico Accantino - Composizione 59

Un discípulo llevaba muchos años de sincera búsqueda espiritual, pero a pesar de todos sus esfuerzos no lograba dar el paso definitivo hacia la iluminación. Un día dijo a su maestro:

—Maestro, estoy desesperanzado, daría hasta mi mano derecha por obtener la anhelada paz interior después de tanto tiempo de trabajo. Me siento estancado y veo que el desánimo me invade.

El maestro tomó una decisión drástica. De repente preguntó:

—¿Dónde está el sol?

El discípulo señaló al sol con el dedo índice de su mano derecha diciendo:

—Allí.

En ese instante, el maestro sacó su espada y de un certero tajo cortó el dedo del discípulo.
Dio una orden atronadora:

—¿Dónde está el sol? ¡Señálalo!

El discípulo, a pesar del dolor, obedeció e intentó señalar el sol de nuevo con su dedo índice, pero encontró que éste ya no estaba, sólo quedaba el vacío. En ese instante alcanzó la iluminación. Había comprendido al fin.

Sonriente, el maestro dijo:
—Has hecho un buen negocio, estabas dispuesto a perder una mano y ha bastado con un dedo.

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Carreta vacía

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y dijo:

—Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna otra cosa?

Agudicé mis oídos y respondí:

—Escucho una carreta.

—Eso es —dijo mi padre—. Es una carreta vacía.

—¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

—Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía: Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

—¡Ah! —dije— ¡como las personas arrogantes!